Chipre y República Turca del Norte de Chipre

Cuenta la leyenda recogida por el poeta griego Hesíodo hace 2.700 años que tras arrancar los genitales Cronos a su padre Urano, éste arrojó los despojos al mar, cerca de Pafos, en Chipre. De la mezcla de su semen y sangre con la espuma del Mediterráneo nació Afrodita, la diosa del amor, ya adulta.

En el mundo griego siempre es difícil separar la realidad de la ficción y cuando se trata de visitar los escenarios de sus mitos es mucho más interesante no tratar de hacer esta distinción y vivirlo como en el realismo mágico de las novelas de García Márquez. De este modo, como por arte de Zeus, aterrizamos en Larnaca, ya en Chipre, desde Tel Aviv, a eso de las 2 am. Rápidamente encontramos el rincón más tranquilo del aeropuerto donde extender nuestras colchonetas y sacos de dormir para pasar la noche. A lo largo de los años hemos ido perfeccionando esta técnica para amanecer descansados y sin tener que recurrir a los costosos hoteles cercanos a los aeropuertos. A la mañana siguiente alquilaremos un vehículo para la próxima semana en la isla por unos 10 euros al día. Tras haberle caído simpáticos a la chica de la compañía de alquiler, nos hace una mejora del vehículo gratis, entregándonos un espacioso monovolumen donde podremos dormir cómodamente todas las noches. La decisión de alquilar vehículo la tomamos justificando el paso por Chipre como unas vacaciones o transición entre lo vivido en África y lo que viviremos en tierras asiáticas.

Dedicamos una mañana para recorrer el centro histórico de Larnaca y para hacer las gestiones propias de un viaje largo, como enviar a casa el material necesario para el viaje en África y que no precisaremos en los próximos meses (filtro de agua, ducha portátil, etc. -mandándolo a España desde territorio de la UE nos evitamos problemas de aduanas-), permitiéndonos ir algo más ligeros a partir de entonces. De Larnaca nos quedamos con su preciosa iglesia de San Lázaro.

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Iglesia de San Lázaro en Larnaca

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Interior de la iglesia de San Lázaro, donde descansa el santo

Hacemos una incursión en el supermercado LIDL, en el que nos sentimos como niños en un parque de atracciones, dándonos un buen homenaje de quesos y chocolates; ambos productos, al igual que otros muchos, comúnmente inexistentes en la ruta africana que hemos seguido y que añorábamos enormemente. Desde la comodidad de llevar el maletero lleno de comida y la ventanilla bajada -saboreando la brisa marina- llegamos a Ayia Napa y a su cabo Gkreko, cuyo extremo, al igual que otros territorios estratégicos de esta isla, pertenecen a los hijos de la Gran Bretaña. Cerca del cabo se encuentran las interesantes playas de Konnos y Protaras y una red de senderos que las conectan a través de los acantilados calcáreos blanquecinos que contrastan con el azul, color fondo de piscina, de estas aguas. Tras darnos un baño en unas rocas de postal, cuando nos disponemos a encender nuestro hornillo para cocinar, un grupo de chipiotras nos invitan a que comamos con ellos y compartamos su excelente comida a base de verduras y carnes a la brasa, yogur agrio y dulces tradicionales de postre, acompañado todo de cervezas heladas. Casi causa una indigestión a nuestros estómagos acostumbrados al binomio pasta-arroz de los últimos meses…

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Arcos de arenisca en el cabo de Gkreko

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Con los amigos que nos invitaron a comer

Una de las grandezas de esta isla es que todavía quedan muchos tramos de costa donde se mantienen los cultivos tradicionales mediterráneos salpicados por sabinas retorcidas y algarrobos, en lugar del urbanismo desaforado por el que es famoso este mar en otros países. Sin embargo, a lo largo de los días iremos comprobando cómo esta última tendencia también parece haber empezado a calar en Chipre, con nuevas urbanizaciones fuera de lugar en importantes zonas de cría de tortugas marinas, así como de las amenazadísimas focas monje. En relación con la fauna, nos sorprende la cantidad de erizos que salen curiosos cada noche a buscar su alimento, los cuales nos acompañarán mientras cenamos.

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Paisajes mediterráneos cerca del Cabo Gkreko

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Cada noche mientras preparábamos la cena los erizos salían a buscar comida y no era nada difícil cogerlos un rato

Chipre fue habitada desde el neolítico (10.000 a.C.), desde cuando comenzó a transformarse su paisaje en las cotas más bajas con la ganadería y la agricultura (prueba de ello, el poblado visitable de Choirokoitia, cuya técnica de construcción ya era más avanzada hace varios milenios que la de muchas zonas africanas hoy en día). Por otra parte, el interior montañoso de la isla se quedó sin alterar, para el goce y disfrute de todos aquellos que quieran conocer el hogar de los dioses en el monte Olimpo (1.952 m) y las montañas de Trodos, con sus monasterios ortodoxos, como Kikkos. Se debe advertir que la cumbre del monte Olimpo no es precisamente “divina” ya que en la actualidad la afean los sistemas militares de radar y los telesillas para esquiar en invierno.

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Poblado neolítico de Choirikoitia

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Vistas desde el sendero de Artemisa en el monte Olimpo

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Monasterio de Kikkos

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Callejuelas de Kakopetria en la sierra de Trodos

Cerca de Choirokoitia se encuentra la playa de Kalymnos, famosa por sus prominentes brazos de yeso blanco y Limassol, una de las ciudades más importantes del sur de la isla, con un pasado glorioso en las ruinas greco-romanas de Kourión, entre las que destacan sus impresionantes termas, teatro, estadio y santuario de Apolo.

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Playa de Kalymnos con sus brazos de yeso

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Santuario de Apolo en Kourión

Tras esta dosis de historia recalamos en Petra Tou Romiou, una playa rocosa que puede recordar a las de Cabo de Gata en Almería por su tranquilidad y facilidad para acampar libremente, una tónica, la de acampar, muy fácil de practicar en todo este país. Siguiendo la costa sur, la primera parada lógica es Pafos, donde el poeta Hesíodo apuntaba que había nacido Afrodita. Hoy en día es una ciudad con un paseo marítimo tranquilo y agradable y que ofrece además unas ruinas romanas con unos mosaicos sublimes, que no se deben dejar de visitar en una incursión a este país.

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Costa sur cercana a Petra To Romiu

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Petra To Romiu

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Una oficina un poco diferente donde trabajar

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Mosaico de Pafos

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Paisaje primaveral en las ruinas de Pafos

Aprovechando las temperaturas veraniegas del mes de mayo decidimos madrugar para hacer caminatas, dejando las horas centrales para el baño en el mar. A estos efectos, la península de Akamas, en el extremo occidental de la isla, es idónea por su escaso grado de desarrollo urbanístico, que hace que se puedan encontrar rincones absolutamente magníficos como la playa de Lara (donde cada año anidan cientos de tortugas), la cantera romana cercana a los baños de Afrodita (donde es posible darse un chapuzón entre los sillares romanos) y la Blue Lagoon (llegando no más tarde de las 10 am para evitar los barcos turísticos que arruinarán su belleza).

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Cantera romana donde se pueden ver las gradas formadas al tallar los sillares

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Playa de la Blue Lagoon

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Rincón espectacular para darse un baño cerca de la Blue Lagoon

Tras recuperar fuerzas y tranquilidad en la costa y las montañas de Trodos, nos dirigimos a la capital de Chipre, Nicosia. Esta capital es compartida por dos países: Chipre y la República Turca del Norte de Chipre; este último, un país reconocido únicamente por Turquía. Paseando por las calles de su casco antiguo resulta muy curioso ver la frontera detrás de una heladería, una frontera que divide dos mundos (la Unión Europea de Chipre y Turquía), dos religiones (ortodoxos y musulmanes) y sobre todo a la población de una isla que hasta su división en 1974 compartía un mismo territorio. Los deseos de buena parte de la población que querían y quieren la anexión de Chipre con Grecia (la bandera griega sigue ondeando en muchos lugares de Chipre) y, por otra parte, las tensiones entre Turquía y Grecia hicieron que Turquía aprovechara la ocasión para sumarse la mitad norte de la isla. Hoy en día, visitar este país no reconocido, resulta de lo más extraño burocráticamente, ya que queda fuera de las coberturas de los seguros de viaje, alquiler de vehículos, vuelos internacionales y presumiblemente apoyo consular. Este bloqueo ha causado una gran diferencia económica entre las dos zonas de la isla. Hoy por hoy, ambas partes viven de espaldas ignorando que fue en sus aguas donde un día nació la diosa del amor, aquélla que hubiese deseado un futuro común y en armonía.

 

2 comentarios en “Chipre y República Turca del Norte de Chipre

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