Islandia

El mundo real y el mundo virtual que estamos creando cada vez tienen un desajuste mayor; la inteligencia artificial, el metaverso, las monedas virtuales y también los sistemas «book and claim». Estos últimos, desconocidos para el público general, se basan en la venta de adjetivos con el que vestimos ciertos bienes o servicios de consumo: como el contenido reciclado de un producto o la electricidad renovable, es decir, llevando la virtualidad a los bienes tangibles. Los sistemas «book and claim» permiten un mercado secundario de adjetivos para bienes y servicios, por los que se paga mucho dinero. Por poner un par de ejemplos, en el caso del contenido reciclado de un producto de plástico se permite vender categóricamente como 100% reciclado, aunque su contenido en plástico reciclado sea del 0%. Esta forma de calificar los bienes facilita su venta como producto reciclado  a alguien que pagará más por incluir dicho adjetivo, pero preocupado en mantener la calidad que solo un material virgen hoy puede dar, mientras que a quien le importa menos la calidad se lo venden como virgen. Una contradicción más de este mercado tan regulado donde los hábiles hacen su agosto bordeando los límites legales.  Así quien se compra un yogurt, un brick de leche o una prenda hecha con botellas de plástico, cree inocentemente que el material es reciclado y podrá dormir mucho más tranquilo. En el caso de la electricidad, Europa tiene un sistema «book and claim» llamado Garantías de Origen, por el cual se vende el adjetivo renovable. Dicho de otro modo, aquellos productores de energías renovables pueden vender el adjetivo renovable, a otros, por ejemplo, fabricantes de coches en Alemania, alimentadas en buena parte por electricidad procedente del carbón, y que así puedan decir con propiedad que su coche se fabricó 100% con energía renovable. En la electricidad, el extremo llega a puntos insospechados por los que en muchos países sale a cuenta producir con carbón y pagar por uno de estos certificados para vender el producto como renovable y, ya puestos, reciclado. En el caso de Islandia, la isla es físicamente 100% renovable y sin interconexión con el resto de Europa. Eso no es un inconveniente para poder vender (exportar) dicho adjetivo renovable al resto de Europa por lo cual obtienen ingresos multimillonarios, a pesar de que el adjetivo nunca seguirá a los electrones fuera de su costa.

Sea como fuere, me toca visitar Reikiavik con el motivo de escuchar las virtudes del sistema «book and claim» de la electricidad islandesa. En una de las preguntas anónimas les pregunto que si  al vender dichos adjetivos renovables fuera del país, como hacen, para que otros puedan decir que son renovables -sin físicamente serlo-, si eso no les obligaría a ellos a reconocer públicamente que Islandia es un país prácticamente fósil -sin físicamente serlo- para evitar jugar con dos barajas, en este caso con dos barajas ganadoras. En su aeropuerto varios paneles indican que Islandia es 100% renovable, la tierra del fuego y del agua: de la geotermia y de la hidráulica, dicen. Mi pregunta no es seleccionada para recibir una respuesta. Debo de estar demasiado en la tierra o, como diría Emilio Barco, entre los caracoles de la huerta. Tras esta sesión de virtualidad en la capital, que culmina agradablemente en las aguas termales de Skylagoon, sin lugar a duda un balneario que merece la pena, me tomo unos días para conocer esta isla alquilando un vehículo con el que acabaré recorriendo en solitario más de 2.000 km de cascadas, glaciares, tundra y granjas de ovejas. Bea está en plena campaña de la uva, por cierto, otro sector donde el «book and claim» buscaba su espacio con el origen de la uva empleando el adjetivo Viñedos de Álava, pero que no ha acabado de autorizarse, por ahora…

Realizaré la vuelta en el sentido antihorario, esto es, visitando los lugares para mi gusto más espectaculares al principio y con un parte de tiempo de sol, para acabar de una forma más tranquila en el caso de que la meteo, se torciese. El parque nacional de Ringvellir es un bello comienzo para caminar por la única separación de placas tectónicas continentales, en la que literalmente se puede tocar con un brazo cada continente: el punto en el que América y Europa se tocan, con corazón de lava y sonrisa de hielo. Continuo con fuego visitando el géiser -llamado originalmente Geysir, que cada menos de 10 minutos sorprende a todos los que esperamos el momento lanzando vapor de agua más de 20 metros. Desde ahí me tocará una buena sesión de conducción a lo largo de la carretera 1, la que circunvala la isla y que pasa por innumerables cascadas: Gullfoss, Gljufrafoss, Seljalandsfoss, Skogafoss, aviones que se estamparon tratando de aterrizar en condiciones meteorológicas islandesas, valles de ceniza volcánica como Fjadrargljufur, arcos de roca como Dyrholaey y glaciares, muchos glaciares. Sin desviarse de la misma carretera, la multitud de coches y autocaravanas, blancas como champiñones sobre las praderas o la grava volcánica, indican que algo se visita cerca de allí. El turismo de Islandia en septiembre se puede calificar como de multitudes. A la caída de la tarde, tras haber caminado más de 25 kilómetros y haber recorrido 400km llego a la última cascada de mi día, Svartifoss.

Unión de las placas tectónicas Indoeuropea y Americana en Ringvellir
Gullfoss con la bruma congelada
Gljufrafoss, la cascada escondida
Geysir
Granjas de ovejas bajo el glaciar
Cisnes poco antes de su migración
Skogafoss, una de las cascadas más fotogénicas de Islandia
Fjadrargljufur, valle de cenizas volcánicas solidificadas sobre las que crecen los característicos musgos y líquenes islandeses
Dyrholaey, un arco de roca gigantesco
Svartifoss
Glaciares a la vista desde Svartifoss

Es indescriptible los lugares tan increíbles que he podido visitar en esta jornada y con la belleza cromática que solo un día de sol permite. Espero a que caiga la noche, ya está helando y el cielo comienza a teñirse de rosas y verdes. Miro en una web especializada en auroras y la actividad solar es máxima, un evento que se produce solo unas pocas veces al año. Durante las dos horas siguientes, sin poder todavía digerir las vivencias de ese día, disfrutaré de auroras boreales espectaculares, antes de caer rendido en el asiento del copiloto del coche, la que será mi cama durante las próximas noches. A la mañana siguiente la excitación de las auroras me hace madrugar para conocer el glaciar de Jokursalon y la playa de los Diamantes, llamada así por los trozos de hielo transparente que acaban en la misma arena negra de la playa. Desayuno unas galletas y un café sobre una piedra bien fría, mientras una docena de focas juegan delante de mí. En esta parte de la isla apenas hay granjas y el paisaje se encuentra virgen.

Auroras boreales cada noche
Campo de hielo continental rebosando en glaciares cerca de Jokursalon
Jokursalon
Foca en Jokursalon

Continuo la ruta por la costa parando aquí y allá hasta el pueblo de Seydisfjord, donde hago la parada del mediodía a comerme un bocadillo de salchichón de mi amigo Carlos, frío como la piedra. Desde aquí levanto a un polaco que hace autostop y lo llevo durante media hora explicándome la idiosincrasia de un extranjero que vive en este país a temporadas, llamado por los cantos de sirena de sus sueldos y condiciones laborables. – Relacionarse con los islandeses es complicado, pero, sí, haciendo camas en Islandia puedes levantarte 5.000 euros al mes, me cuenta con orgullo. Hay que aprender buenos oficios, pienso después de acercarle hasta donde necesita ir. Así continúo visitando cascadas impresionantes como Dettifoss, con ríos espectaculares y con paisajes abrumadores, pero echo de menos experiencias más vitales, como las que he sentido en países mucho más humildes como Uruguay, Sudán o Armenia, donde no tienen lo más de lo más, pero los recuerdos acaban siendo algo más que una lista de cascadas y glaciares. Es injusto culpar a un paisaje tan bello de algo y echo de menos compartir estos lugares con alguien.

Seydisfjord
Dettifoss

Esa tarde visito una central geotérmica y el campo de emanaciones de azufre cercano, que huele a huevos podridos. Esa noche dan la posibilidad de una buena nevada en esta zona del país, así que continúo conduciendo hasta la media noche, hacia cotas más bajas, parando cada poco rato a disfrutar del festival de auroras boreales, que esta segunda noche también me regala. Amanezco en el aparcamiento de un colegio con el coche blanco de escarcha y a apenas unos metros del mar. Si esto es septiembre, qué deparará el mes de enero pienso, mientras me desperezo en el saco de dormir. Ese día visitaré un arco de roca que parece un alce en Hitserkur y una colonia de focas que parecen rocas en Illugastadir, antes de darme un chapuzón en las aguas termales de la piscina «infinity» y gratuita de Drangsnes, que además tiene ducha de agua caliente -algo muy importante a estas alturas del viaje- y conducir hasta Kirkjufell, una de las imágenes más icónicas de este país. Esta tercera noche también tendré auroras boreales, aunque de menor intensidad.

Campo con emanaciones de azufre
Hitserkur
Focas en Illugastadir
Aguas termales en Drangsnes
Kirkjufell
Atardecer cerca de Kirkjufell

A la mañana siguiente, último día en el país,  hago una ruta circular subiendo siete picos puntiagudos, conocida como la ruta de Hafnarfjall. No encuentro a nadie en la ruta y los paisajes acolchados de musgos y escarcha, lagunas glaciares, todo ello con vistas al mar  acaban resultando una de las experiencias más placenteras del país. Desde ahí, llego de vuelta a la capital de este pequeño país de 400.000 personas y que tiene el lujo de tener algunos de los últimos paisajes vírgenes de Europa. Desde allí regresaré de vuelta a casa en vuelo nocturno. Mañana es día de trabajo y me tocará mantener la cafetera en marcha.

Ruta de los 7 picos de Hafnarfjall
Arista en Hafnarfjall

7 comentarios en “Islandia

  1. Que bonito país están recorriendo chicos, disfruten, me agrado la explicación de la venta de «algo» con 100% energía renovable o reciclado, hay que ser mas realistas y que Fome que se venda y no sea 100% real uno como cliente esta siendo engañado de cierta maneras.

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      • Desde el 2022 me encuentro en Olmué junto a mi pareja Max después de vivir toda la vida en Santiago buscamos tranquilidad, es una ciudad pequeña pareciera que la mentalidad es de otra época xD, tenemos el parque nacional La Campana cerca si bien hemos recorridos varios senderos aun no podemos hacer cumbre al cerro la Campana, por lo general esta abierto en verano y solo dejan subir de dos se suelen perder mucho las personas. Pause el trekking y trail por temas de tiempo ahora estamos en el Padel a full en nivel competitivo amateur.

        Con ansias esperando volver a las montañas, las extraño.

        Me alegra mucho ver sus aventuras, estaré atenta a la próxima entrada.

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  2. Gracias por las preciosas fotografías, por comentarnos tus viajes, tus opiniones y experiencias personales que siempre son tan interesantes y dignas de tener en cuenta. Un abrazo para los dos.

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  3. Dear  How are you doing?  I hope you and your families very well.Do you remember me?I didn’t forget you snd yiur beloved wife. I think more than one years will trip? Right?God be with you all the time!My  name is Abebe from Ethiopia Lalibela  3 years ago you was been stay in our Hotel  Lalibela BETE ABRAHAM HOTEL/ Booking. Com /http://beteabrahamhotel.com I wish you all the best yiu and your beloved wife!

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